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Blog sobre Equidad, Educación y Derechos Humanos
Innovando en la Transformación Social: ¿Por qué Monitorear y Evaluar las Intervenciones Comunitarias?
Por Guillermo S. Tovar S.
Cuando hablamos de proyectos con impacto social, ya sea para impulsar la educación en zonas rurales, promover la equidad de género o mejorar el acceso a la salud, no basta con “hacer las cosas bien”: debemos comprobar si realmente están funcionando. Aquí es donde el Monitoreo y Evaluación (MyE) se convierte en una pieza clave para garantizar que las buenas intenciones se conviertan en resultados tangibles, medibles y —sobre todo— sostenibles.
El Modelo Psicosocial Genético de Intervención Comunitaria, (Tovar-Sánchez, Rodríguez-Salazar & Varela, en prensa) nos ofrece un marco novedoso para comprender por qué el MyE es tan importante. El modelo plantea que los problemas sociales son complejos, multidimensionales y multicausales, y que para abordarlos necesitamos estrategias que integren la perspectiva de género, los derechos humanos, la gobernanza y la interculturalidad. Sin embargo, sin un adecuado Monitoreo y Evaluación, estas estrategias podrían quedarse solo en el papel.
¿Por qué es tan relevante el MyE?
Medir el progreso real: A través de indicadores claros —como el número de participantes beneficiados, la mejora en indicadores de salud o el avance en la equidad de género—, el MyE nos permite ver si la iniciativa logra los cambios deseados.
Identificar áreas de oportunidad: Al monitorear el desarrollo de un proyecto, podemos detectar dónde surgen barreras —por ejemplo, resistencia cultural o falta de recursos— y ajustar rápidamente la estrategia para superarlas.
Rendir cuentas y escalar el proyecto: Con datos confiables, es más fácil demostrarle a financiadores, aliados y la comunidad que el proyecto está generando beneficios concretos. Esto favorece la transparencia y abre puertas para replicar la iniciativa en otros territorios.
Ventajas del Modelo Psicosocial Genético en el MyE
Este modelo integra tres dimensiones —ontológica, epistemológica y metodológica—, lo que nos ayuda a entender que no hay un enfoque único para intervenir en un problema social. Por ejemplo:
Al nivel ontológico, se reconoce la complejidad de los sistemas sociales. De nada sirve medir un solo indicador (como la asistencia a talleres) si no consideramos factores económicos, culturales o de género que también influyen en la participación comunitaria.
Desde lo epistemológico, el modelo subraya la relevancia de la perspectiva de género y los derechos humanos, lo que significa que nuestro MyE debe contemplar las desigualdades estructurales y no conformarse con promedios que ocultan brechas importantes.
Metodológicamente, la mezcla de acompañamiento psicosocial, sensibilización, promoción y educación social posibilita intervenciones más completas, donde el MyE verifica los efectos tanto en la conducta colectiva como en el bienestar emocional y la dinámica comunitaria.
Áreas de Innovación
Uso de herramientas digitales: El modelo sugiere incorporar tecnologías para recopilar y procesar datos de manera eficiente, facilitando la retroalimentación casi en tiempo real.
Participación comunitaria: A diferencia de métodos de evaluación verticales, se fomenta una medición colaborativa: la propia comunidad participa en la definición de metas y en la interpretación de resultados, garantizando que el proyecto responda a sus necesidades.
Enfoque intercultural y de gobernanza: Al involucrar actores gubernamentales y de la sociedad civil, el MyE se vuelve un proceso de cocreación más transparente, impulsando políticas públicas incluyentes.
En definitiva, invertir en un riguroso sistema de Monitoreo y Evaluación no solo ayuda a medir el éxito de cada actividad, sino que fortalece la legitimidad y la eficacia de cualquier intervención comunitaria. El Modelo Psicosocial Genético demuestra que con una visión integral —sumando la complejidad, la perspectiva de género, los derechos humanos y la interculturalidad— podemos diseñar y, sobre todo, comprobar la efectividad de proyectos que transformen de manera real las condiciones de las comunidades más vulnerables.